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Algunos Temas Fundamentales

El Bautismo en Agua

Creemos en la doctrina del bautismo en agua, pues se trata de uno de los mandamientos con un muy profundo significado espiritual, al que el mismo Señor Jesús hizo referencia, como se observa en Mateo capítulo 28

19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

El creyente debe tener la capacidad y la madurez suficientes, para tomar la decisión de mandarse bautizar en agua. El Señor, en Marcos 16 demanda que es necesario creer, por lo cual, un recién nacido, un bebé, o un niño, al no saber con exactitud la dimensión del acto que está realizando, no es sujeto de este bautismo.

16 El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.

La bendición de ellos, de los niños, está salvaguardada por el Señor, según 1 de Corintios 7, por la dedicación de sus padres a Dios, entre tanto que empiezan a ser responsables delante de Dios y a tener la madurez necesaria que demanda el Creer en Cristo.

14 Porque el marido incrédulo es santificado en la mujer, y la mujer incrédula en el marido; pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos, mientras que ahora son santos.

Respecto de ellos, entonces, lo que corresponde en la Iglesia es seguir el ejemplo de nuestro Señor Jesús, que siendo niño, fue traído al templo para ser presentado. Este pasaje lo encontramos en el capítulo 2 de Lucas.

25 Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él. 26 Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor. 27 Y movido por el Espíritu, vino al templo. Y cuando los padres del niño Jesús lo trajeron al templo, para hacer por él conforme al rito de la ley, 28 él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, diciendo:

O incluso, cuando Jesucristo mismo, presentó algunos niños ante Dios, en Mateo 19

13 Entonces le fueron presentados unos niños, para que pusiese las manos sobre ellos, y orase; y los discípulos les reprendieron. 14 Pero Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos. 15 Y habiendo puesto sobre ellos las manos, se fue de allí.

Ahora bien, mediante el acto del Bautismo en Agua, el creyente, simbólicamente, muere, es sepultado y resucita juntamente con Nuestro Señor Jesús a una vida nueva. Así lo enseña con hermoso detalle el Apóstol Pablo en las cartas que le dirigiera a los Romanos, en su capítulo 6, y a los Colosenses en el capítulo 2.

4 Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.  

12 sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos.

Entonces, sobre el Bautismo en Agua pueden resaltarse varios pasajes de la Biblia, pero refirámonos a esta altura sólamente a lo vivido por la Iglesia en Samaria, según Hechos de los Apóstoles, en su capítulo 8, pasaje en el que se resalta este bautismo, llamándolo “en el nombre de Jesús”, y además, menciona, el Bautismo con el Espíritu Santo.

14 Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; 15 los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo; 16 porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús. 17 Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo.

Por último, enseña la Biblia que el creyente, al mandarse bautizar en agua, no queda por sí sólo limpio del pecado o de las inmundicias, pero sí se ha comprometido con Dios a vivir mejor, esforzarse por cambiar, y colocar de su parte todo cuanto le sea posible por agradarlo a Él, para que de este modo avance hacia una vida nueva, en perfección, delante de Dios. El Apóstol Pedro así lo indicó en el capítulo 3 de su primera Carta.

21 El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo.

Indice

Introducción
La Existencia del Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo
La Biblia como Palabra Escrita de Dios
Existencia y Valor del Ministerio Llamado y Escogido por Dios
El Rol de la Mujer en la Iglesia
Una Iglesia Universal para Todos
El Bautismo en Agua
El Bautismo en el Espíritu Santo
Dones Espirituales e Imposición de las Manos
El Don de la Profecía
El Cambio de Vida
Resurrección y No Reencarnación
La Bendición de la Vida Eterna

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