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Algunos Temas Fundamentales

La Biblia como la Palabra Escrita de Dios

Otro punto esencial en la Iglesia, consiste en apreciar y valorar la Biblia, tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo Testamento, en su calidad de Palabra Escrita de Dios. Entendemos que Ella fue inspirada por Dios, y que independientemente de quiénes fueron los autores materiales de cada libro a través del tiempo, sólo es Uno el autor intelectual de toda la Escritura: Dios mismo.

Abrazamos la enseñanza que sobre este asunto, le diera el Apóstol Pablo a Timoteo, en el capítulo 3 de su Segunda Carta.

16 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.

En este punto cabe también resaltar la manera cómo se hace manifiesta la Obra Gloriosa del Espíritu Santo en relación con la Biblia, la cual fue destacada claramente por nuestro Señor Jesucristo, quien, según el libro de Juan en su capítulo 16, enseñó:

13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.

Dando a entender que si bien se contaba ya con la palabra escrita de Dios, Él mismo, como autor, y por lo tanto, intérprete con autoridad, clarificaría respecto de Ella todo concepto y Doctrina, a quien él quisiere revelársela, por medio del Espíritu Santo, quien manifestándose, guiaría a toda la verdad.

De esta manera, es pues el Espíritu Santo quien haciendo su obra en cada creyente, va grabando uno a uno los mandamientos de Dios, les va dando vida, en nuestras vidas. Coloca sus fundamentos en nuestras mentes, en nuestros corazones.

Encontramos entonces que se da cumplimiento en la Iglesia, lo previsto por el Señor aún desde la antigüedad en el capítulo 31 de Jeremías.

33 Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.

Asunto que también se deja ver con un hermoso lenguaje, cuando el Dios de los Cielos, en el Salmo 119, exalta en muchos versos el valor de los mandamientos de Dios, y su resultado en la vida del creyente, cuando éste medita en ellos de manera constante, y se deleita en las prescripciones de Dios.

97 ¡Oh, cuánto amo yo tu leyTodo el día es ella mi meditación.

98 Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos, Porque siempre están conmigo.

99 Más que todos mis enseñadores he entendido, Porque tus testimonios son mi meditación.

100 Más que los viejos he entendido, Porque he guardado tus mandamientos;

Son estas las evidencias entonces de lo que el apóstol Pablo enseñó en 2 de Corintios, cuando explicaba que el Espíritu Santo vivifica la escritura en nosotros, pasando entonces a convertirse, también en una realidad en nuestras vidas, pasajes como los que encontramos en otros apartes, también del mismo salmo 119.

49 Acuérdate de la palabra dada a tu siervo, En la cual me has hecho esperar.

50 Ella es mi consuelo en mi aflicción, Porque tu dicho me ha vivificado.

92 Si tu ley no hubiese sido mi delicia,Ya en mi aflicción hubiera perecido.

93 Nunca jamás me olvidaré de tus mandamientos, Porque con ellos me has vivificado.

94 Tuyo soy yo, sálvame, Porque he buscado tus mandamientos.

Indice

Introducción
La Existencia del Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo
La Biblia como Palabra Escrita de Dios
Existencia y Valor del Ministerio Llamado y Escogido por Dios
El Rol de la Mujer en la Iglesia
Una Iglesia Universal para Todos
El Bautismo en Agua
El Bautismo en el Espíritu Santo
Dones Espirituales e Imposición de las Manos
El Don de la Profecía
El Cambio de Vida
Resurrección y No Reencarnación
La Bendición de la Vida Eterna

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