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Testimonios en Santa Marta y Bogotá (Colombia) Ciudad del Este (Paraguay) – Junio 2019

Primer testimonio (Santa Marta, Colombia): La hermana testifica que tenía un dolor de columna desde hacía dos años, desde que se levantaba hasta que se dormía. Sucedió que en el Estudio Bíblico en Barranquilla, la hermana María Luisa le impuso manos y al día siguiente estaba haciendo sus quehaceres y sin darse cuenta salió a caminar sin bastón y desde ese día no ha sentido mas dolor en su columna.

Segundo testimonio (Ciudad del Este, Paraguay): La hermana testifica de un milagro que el Señor hizo en una persona que llego por primera vez a la iglesia invitada por su hermana de sangre que asiste a la Iglesia. Su hijo se encontraba en el hospital donde le entubaron, todos los exámenes que le realizaron salían mal, los médicos le dijeron que tenían que hacerle una cirugía el día lunes. La hermana llego el jueves a la Iglesia por primera vez y el Señor la consoló, le dijo que no temiera porque Él estaba con ese ser por el cual ella le clamaba, que él estaría sorprendiendo la ciencia porque se glorificaría en ese ser. Esa misma noche fue un hermano de la Iglesia y le impuso manos al joven en el hospital, el día viernes la hermana cuenta que su hijo se encontraba mejor y el sábado llegó una especialista para revisarlo y hacerle unos exámenes para aprobarle la cirugía. Esta especialista miro los exámenes y se asombró, le preguntó a los otros médicos porque le iban a hacer cirugía si los exámenes estaban bien que no había nada en sus pulmones, los médicos se sorprendieron y dijeron que esto es un milagro y procedieron a desentubarlo, el mismo día le dieron de alta a este joven y la hermana lo testifica para la gloria y honra del Señor.

Tercer testimonio (Suba Lisboa, Bogotá Colombia): La hermana testifica que Dios le había dicho en profecía que vendrían momentos difíciles para ella y para sus seres queridos pero que él le estaría dando la fortaleza, y disponiendo todas las cosas para que todo saliera bien. Su madre presentó un aneurisma en la parte abdominal, en la vena Aorta y sentía dolores fuertes por lo que fue ingresada e internada en un hospital de Bogotá, cuando vieron su situación médica el cirujano les explicó la importancia de intervenirla quirúrgicamente ya que su aneurisma estaba muy grande pero el riesgo de que no sobreviviera era muy alto. Sin embargo y ante dificultades de convenios de la EPS, 19 días después fue operada y luego de 11 horas el cirujano les dijo que a pesar de que había salido bien, la operación había sido muy complicada porque la vena estaba muy obstruida, y que debían esperar la evolución. Luego de 8 días la evolución que esperaban no se dio, y comenzó a presentar una infección por lo que cada día se deterioraba y los reportes médicos eran desalentadores, los médicos expresaban que esta situación se les estaba saliendo de las manos, fue entonces cuando la hermana le oró a Dios y le expuso lo que vivía cada día, y le explicaba la razón para que su madre siguiera con vida pero que ella aceptaría su voluntad, el Señor le respondió su oración y le dijo que aún no era el tiempo de que ese ser partiera y le prometió que iba a sorprender a la ciencia médica y que a pesar de los malos pronósticos, ella iba a ver que cuando los médicos dijeran que no, él diría que sí porque la vida le pertenecía a él, y que ese ser tendría la evolución que tanto esperaba y que ella le pedía.

Luego los doctores le informaron que ya no había nada que hacer por su madre, y que habían hecho lo que estaba a su alcance, porque no sabían de dónde provenía la infección y el riesgo de fallecer en una nueva cirugía era muy alta, la hermana oraba y se resguardaba en la promesa de Dios, al día siguiente empezaron a notar que el semblante de su madre cambiaba, después la desconectaron de las máquinas, se le quitó la infección y 3 días después le dieron de alta por su recuperación, los médicos reconocieron que era un milagro porque médicamente no podía ser explicado. En medio de esta dura situación a la hermana se le cumplió otra promesa de que sus familiares llegarían a la iglesia. Actualmente la hermana disfruta nuevamente de la compañía de su madre en la iglesia y le da la gloria a Dios porque no solo cumplió con la sanidad, sino que le entregó dineros para pagar los gastos médicos.