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Testimonios en Pereira y Arauca (Colombia) Agosto 2018

Primer testimonio (Iglesia del Poblado, Pereira, Risaralda): La hermana testifica que cuando conoció de Dios estaba en la ciudad de Medellín, a su hija le habían encontrado una displasia de cadera avanzada, y el ortopedista le decía que ella no iba a poder caminar muy pronto y que cuando lo hiciera iba a tener dificultades. Ellos como padres fueron diligentes e hicieron todo lo que la ciencia les dijo.

Dios le dijo en profecía que no se preocupara, que no iba a permitir que esa pequeña entrara al quirófano. La niña llevaba dos años con esa dificultad pero al realizarle los exámenes nuevamente no encontraron la displasia y la enviaron a otro hospital, le hicieron exámenes y no encontraron la displasia, el Señor obró este milagro. 

Posterior a ello quedó en embarazo nuevamente y los médicos le decían que su hijo iba a nacer con síndrome de down, pero Dios en profecía le decía “Estoy formando a tu hijo con el pincel mas fino” y le dijo que no se preocupara por él, y así fue que su pequeño nació sin esa dificultad.

Pero al tener un año, el bebé tenía un reflujo porque le hacía falta una válvula, y que iba a sufrir hasta los 7 años donde le pondrían una válvula artificial para simular aquel órgano con el que no nació. Debido a esto el niño casi no podía dormir, ni comer, ellos estaban mucho tiempo en la clínica por causa de la enfermedad, cada mes le hacían endoscopias. Al tener 5 años lo llevaron a la especialista, le dijeron que tenía un reflujo de tercer grado y le recomendaron hacer una cirugía.

Antes de ir a la ciencia médica para la realización de la cirugía, la hermana fue la Iglesia, y Dios le dijo en profecía que no se preocupara, porque ese pequeño era promesa de Él, que no permitiría que ese pequeño pasara por mas dificultades, y al ir a la clínica para saber que cirugía le iban a realizar, revisaron los exámenes previos a la cirugía y el médico le dijo que ya no le iban a hacer la cirugía porque el niño tenía la válvula que le faltaba, y que podría comer de todo, y vivir su vida normal. De esta forma el Señor cumplió su promesa y le da la honra y la gloria a Dios.

Segundo testimonio (Arauca, Arauca, Colombia): El hermano testifica la obra de Dios en él y su familia. A él no le gustaba la iglesia y se burlaba, su esposa siempre lo invitaba a la Iglesia pero el no asistía, y sucedió que su hija de 4 años le dijo que “en la Iglesia se enseño que los que no buscaban de Dios irían al infierno” y la niña llorando le dijo a su papá que fuera a la Iglesia y así fue que Dios lo llevó a la Iglesia de Dios Ministerial de Jesucristo Internacional.

Ese día Dios le habló en profecía y se conmovió, pensó que era el momento de buscarle y no ignorarle más. También el Señor le permitió un sueño en el que escuchaba dos voces que hablaban y una le decía a la otra, “Déjame entrar en él, que quiero entrar a destruir” y desde allí comenzó a sentirse muy enfermo, a ponerse rebelde y a no sentirse bien con su matrimonio, pero luego de dos meses el Señor le guardó su vida espiritual, hoy en día Dios le ha cambiado y se siente muy feliz con la obra de Dios, actualmente le sirve a Dios en la Iglesia.