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Testimonios en La Colina Calle 134, Bogotá (Colombia) Diciembre de 2018

Primer testimonio
Transcripción: Buenas tardes hermanos, que el Señor los bendiga. Hace un tiempo hermanos el Señor nos hizo la promesa a mi esposo y a mí de que estaría llegando un nuevo ser a nuestro hogar, que estaría bendiciendo mi vientre. Esto así sucedió. El Señor dijo que estaría poniendo una situación en la que estaría pesando nuestro corazón.

Más o menos en el cuarto mes de embarazo después de unos exámenes, diagnosticaron que el bebé que venía en mi vientre tenía síndrome de Down; fueron palabras muy duras, pero el Señor nos consoló. El Señor no permitió que tuviéramos tristeza, el Señor nos dio una paz infinita, nos dio una paz que solo Él puede dar. Sabíamos, y así lo hicimos junto con mi esposo y con mi hija, orábamos de día y de noche por este ser, recordándole al Señor sus promesas, orábamos con todo el amor y todo el corazón. Así fue hermanos como en el octavo mes me hicieron un examen adicional para ver que no tuviera malformaciones a raíz del síndrome de Down, posterior a esto al recibir los resultados la ginecóloga nos decía: “no sé qué pasó, pero todos los signos de síndrome de Down desaparecieron, el bebé está completamente sano”, e incluso ella misma decía “esto es un milagro”, nosotros, la gloria es para el Señor, la gloria es para el Señor.

Ella misma en sus palabras decía, esto es un milagro, porque nosotros como médicos no podemos transformar, los eh bueno, hablaba en términos médicos, de un bebé.

Así fue como el Señor nos cumplió las promesas. Después de que nació mi hijo efectivamente nació sano, saludable. El Señor me decía, en profecía me decía: “y yo escuchaba tu oración en las madrugadas con tu corazón de madre, escuché la oración de tu esposo y de tu pequeña, y por esa oración tan fuerte fue que yo hice esa sanidad mucho antes de lo que tu esperabas”.
Todo esto lo testifico para engrandecer el nombre de mi Padre Celestial.

Segundo testimonio
Transcripción: Hermanos, buenos días, que el Señor los bendiga a todos, vengo de la obra de Valencia, estado de Carabobo.
Hermanos vengo a testificar para darle la honra a mi Padre celestial, Él es notorio, Él vive, Él es real.

El Señor en su santa profecía, a mi hermana en Miami le dijo, y se cumplió conmigo, nosotros en Caracas hay un sector como en Manizales que es puras calles inclinadas, los frenos se me fueron del carro. Yo clamé y le dije “Señor sálvame, ayúdame”, iba con dos familiares dentro del carro, de repente siento en plena bajada que se frena el carro. Yo le dije a mi hermano “siento la mano poderosa de Jehová que me está frenando el carro”.

+Bueno, nos cuadramos, se salieron los pistones de la banda, reparamos el carro llegamos a Valencia, me llama mi hermana de Miami y me dice: “hermano cómo está, cómo le fue”, le dije: “casi nos matamos”, y eso?, “se me fueron los frenos del carro, pero sentí la mano poderosa de Jehová”, ella colgó el teléfono y a los dos minutos me volvió a llamar llorando «hermano, la semana pasada Dios en su santa profecía me dijo: “hija mía, no temas por tus seres queridos en el extranjero, pero ellos van a tener un percance, pero mi mano poderosa va a estar sobre ellos y uno de ellos va a decir que mi mano poderosa estaba sobre él”». Esto va para la honra y la gloria de mi Padre Celestial.

Tercer testimonio
Transcripción: Buenos días hermanos, yo quiero testificar, para glorificar, engrandecer, enaltecer a mi Padre Celestial.
Cuando yo llegué, el Señor me dijo: “te voy a quitar la tristeza de tu corazón” y hoy siento una profunda emoción de compartir con ustedes que el Señor me ha dado alegría, me ha dado paz, me ha dado el contentamiento y el deseo de vivir.

El Señor me dijo: “y tú por ese ser que me oras tanto” y es mi hijo menor, estaba en la drogadicción durante veintiún años. Yo le oraba y le suplicaba al Señor, y el Señor hizo su obra me lo sanó, me le dio la oportunidad de graduarse, me lo llevó al extranjero a aprender un segundo idioma, me le ha dado la oportunidad de trabajos, me le ha dado gracia y mi corazón reboza de alegría.

También el Señor me decía: “hija, vienen momentos difíciles para tu salud, pero qué hay difícil para mí”, y testifico que en todo este año pasé por un cáncer donde me trataron con quimioterapia y le doy la gloria y la honra al Señor, que no se me notó en ningún momento que yo estaba pasando por ese instante. Le doy gracias a mi Padre por sostenerme día a día en sus atrios.

He testificado para darle la gloria, la honra a mi Padre Celestial.