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Testimonios de la Iglesia de Popayán Sur y Palermo Huila (Colombia)

Testimonio en Popayán Sur (30 de septiembre): La hermana testifica que desde hace muchos años el Señor le venía diciendo que dejara atrás el pasado porque Él haría cosas buenas para ella; es así como ella poco a poco fue dejando cosas que no la llenaban espiritualmente. El Señor también le dijo que una de sus enseñanzas llegaría hasta lo más profundo de su corazón, es así como su palabra se cumplió; ella cuenta que hace muchos años, ella se fue a un convento, ella fue monja y para ella lo más difícil era apartarse de su mamá; un domingo que ella fue a visitar a su mamá, su mamá le dijo que no quería que ella siguiera más en el convento porque ella ya se iba para Suiza a hacer los votos perpetuos, entonces, ella al ver a su mamá llorando dejó el convento.

Con el pasar del tiempo, la mamá de la hermana falleció; para ella todo eso fue muy difícil porque a pesar de que ella dejaba cosas del mundo, siempre llevaba en su recuerdo las cosas de su mamá y El Señor le volvía a decir que dejara el pasado atrás, que a través de los sueños Él la iba a guiar y le iba a decir las cosas y que esa enseñanza llegaría a lo más profundo de su corazón; es así como la hermana tuvo un sueño donde ella encontraba a su mamá en la máquina de coser, ella se acercaba y la abrazaba, cuando su mamá la volteaba a ver, ya no era su mamá, sino que era la Hermana María Luisa y ella la abrazaba y le decía “¡no hay por qué sentirse triste! ¡Ya no tienes por qué llorar más! Ya no tienes por qué estar triste porque ahora yo soy tu madre y yo no me voy a ir, yo voy a estar siempre contigo” y en ese momento, ella sacaba un boleto de oro y se lo entregaba y le decía “¡Mira! Con este boleto tú tendrás acceso a todo y lo tendrás todo y ya no llores más porque yo voy a estar siempre allí”.

La hermana dice que con la enseñanza acerca de “La Familia Espiritual” se da cuenta que el Señor siempre le dice “¡Yo estoy aquí! No llores, no temas porque Yo soy todo; Yo soy Tu Padre, Tu Madre, Tu Esposo, Yo soy todo, entonces, no llores”. Con esta enseñanza la hermana sintió la necesidad de testificar. La hermana testifica para la gloria de Dios.

Segundo testimonio (Palermo Huila, Colombia): Testifica que su bebé sufrió dos paros respiratorios y no le dieron esperanza de vida ya que tenía dos meses de nacida, la niña estaba en cuidados intensivos, y le dijo el médico que lo único que podía sacar la a niña de esto era un milagro. Se vio afectado su ritmo cardíaco también, y la hermana le pidió a Dios, se arrodilló y le oró a Dios diciéndole que era el único que podría ayudarle. Posteriormente la continuaron atendiendo. A los dos días a su bebé ya le habían quitado las maquinas en las que la habían conectado y el médico no se explica porque esa bebé tan pequeña había evolucionado tan rápido en su salud, la hermana le dijo al médico que había sido el Señor quien había obrado.

Tercer testimonio (Palermo Huila, Colombia): Testifica que al llegar a la Iglesia Dios le hizo promesas y todas las promesas se cumplieron. Pero se olvidó del Señor durante 3 años, pero empezó a sentirse solo y a sentir la ausencia del Señor, momentos de tristeza y dificultades. Sintió tanto todo esto, que se alejó de la Universidad. Ante esto su mamá le dijo que se fuera a vivir a la ciudad de Melgar con su tío y resultó ser que el es el Pastor de la Iglesia de Dios Ministerial de Jesucristo Internacional y su tío vive en el segundo piso de la Iglesia. El un día decidió asistir de nuevo a la Iglesia y después de esto su vida comenzó a cambiar, el Señor le consoló, y le enseñó que junto a Dios hay felicidad, y aprendió a amar a Dios y le da la honra al Señor.