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Testimonios en Palermo y Gigante Huila, y en Bogotá (Colombia) Mayo 2019

Primer testimonio (Palermo, Huila): Testifica que Dios ha protegido a sus hijos, a su hija la guardó de un accidente vehicular; a su hijo le dio una peritonitis pero Dios le guardó su vida; Dios también le ha cambiado su carácter, la hermana antes de llegar a la Iglesia mantenía muy enferma y en el hospital. Dios le dijo que le clamara y la libertaría de las brujerías que la habían hecho. Así que teniendo 3 meses de asistir a la Iglesia, tuvo un sueño en el que la hermana María Luisa Piraquive le sacaba su cerebro, le limpiaba y volvía acomodarlo y de esta forma la hermana supo que la había sanado y libertado. Luego de un tiempo tuvo otro sueño donde ella cantaba himnos y coros que ella no conocía con la hermana María Luisa y en ese momento vio como de su cerebro salían muchos animales. Y Dios la ha sanado.

Segundo testimonio (Bosa, El Recreo): Testifica que su esposa estaba embarazada, y tuvo dificultades en su salud, pero Dios le dijo que esos dos seres por los que estaba preocupado, Él los iba a estar respaldando. El Hermano confió en Dios, y en un sueño veía que su ser querido fallecía pero ella volvía a la vida. Un día lo llamaron y le dijeron que su bebé había muerto, pero el hermano fue a la clínica muy tranquilo, le dijeron que era muy difícil que la niña reviviera y quedara bien, porque tenía el corazón deforme y un derrame cerebral, con una posibilidad del 1% de vivir. El hermano le dijo a los médicos que hicieran todo lo posible porque Dios podía hacerlo todo. Y Así fue que la niña nació sana y hoy en día tiene 8 años, le da la gloria a Dios.

Tercer testimonio (Gigante, Huila): El Señor le dijo que leyera sus escrituras, que venía un año difícil para ella pero que le ayudaría. Sucedió que luego de dos años tuvo experiencias muy duras en su hogar, pero Dios le dijo que debía abrirle el corazón, leer las escrituras y creerle. La hermana siempre le reclamaba al Señor, pensando que esto era lo correcto, pero el Señor se encargó de enseñarle la forma precisa en que debía orarle a Dios. Porque ella se preguntaba siempre, ¿cuándo será?, ¿cómo será?, pero Dios le permitió ver su promesa cumplida, y aprendió a orar, ahora le permite vivir en armonía en su hogar, ahora aprendió a congregarse en la Iglesia, a reconocer los errores que ella tenía. Ahora le ora en detalle al Señor y Dios la escucha y hace la obra. Gloria a Dios.