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Testimonios en Acacías Meta, y Buenaventura, Valle (Colombia) – Agosto 2019

Primer testimonio (Acacias, Meta, Colombia): Testifica que tuvo un accidente de gravedad, se estrelló contra un vehículo y al caer sus piernas no respondían. El hermano recordó un testimonio de un hermano al que el Señor había levantado de una silla de ruedas, y debido a esto le oró a Dios pidiéndole que tuviera misericordia, reconociendo que Dios es el único que podía devolverle sus piernas. Ante las pruebas médicas continuaba sin sentir sus piernas. Tuvo una experiencia en la que el Señor lo llevó a su presencia, y le mostró la grandeza de su Iglesia, y en esa experiencia Dios le decía que pasara con la hermana María Luisa Piraquive, quien estaba vestida de médico, y ella mencionaba las vértebras que el hermano tenía afectadas, la Hna. dirigía su operación, y al finalizar le dijo: “Hermano la operación fue un éxito, no se preocupe, el Señor ya hizo la obra en usted, espere que la anestesia pase, y está bien, que el Señor lo bendiga”. El hermano respondió: Amén. Y luego de eso volvió en sí, y estando en la ambulancia. Al hermano le dijeron que lo iban a operar, y el hermano dijo que no lo fueran a operar, porque Dios ya lo había operado, y le dijo al médico que mirara bien las radiografías, y al volver a mirarlas encontraron que estaba bien. Luego el hermano tenía ganas de mover sus piernas, el hermano le contó la experiencia a su hermana quien va a la Iglesia y comenzó a sentir sus piernas, y a mover sus pies, y glorificó a Dios. Y pudo ir a la Iglesia a testificar, y ahora reconoce que es Dios quien obra a través de su ministerio.

Segundo testimonio (Kennedy Buenaventura Valle, Colombia): Testifica que en años pasados, una persona le sugirió hacer un préstamo en un banco, y presentó los papeles, pero no procedió con el préstamo, sucedió que cuando comenzó a trabajar su sueldo quedó en ceros, y averiguó en el banco, y resulta que le dijeron que si había hecho el préstamo y una persona reclamó el dinero de ese préstamo, y la hermana quedó con esa deuda, la hermana ante la situación le oró a Dios, y el Señor le dijo en profecía que no se preocupara porque le ayudaría, y a los pocos días no encontraron esa deuda y fue a preguntar al banco y su cuenta está en paz y salvo.