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Testimonio de un hermano que estuvo en coma profundo por Coronavirus – 31 de marzo de 2020

El hermano testifica que iniciando el mes de marzo, comenzó a sentirse muy mal, lo enviaron a casa por una gripa normal, y pasado 8 días dio positivo en Coronavirus, y en sus pulmones tuvo una infección profunda, lo tuvieron que intervenir y poner en estado de coma por 10 días, los médicos intentaron que respirara por el mismo pero no fue posible.

En el tiempo que estuvo en coma, que para él fue como de un día para otros. Estaba al lado de una luz, y la luz le decía que esperara, en un momento de la luz lo llamaron y le dijeron que se acercara, y la luz le pregunto qué tal hijo había sido, el hermano le dijo que había sido buen hijo, pero la luz le dijo que no lo había sido. Y le mostraba como nuestro Señor Jesucristo había sido hijo para Dios, en obediencia, en cumplimiento, en todo lo que Él había hecho.

Luego le pregunto que si había sido buen padre y el le dijo que había sido buen padre, pero la luz le dijo que no, y le explicaba que el Señor Jesucristo era el padre de la Iglesia, y le mostraba como Él se interesaba y se dedicaba a su por sus hijos.

Luego le preguntaba si había sido buen esposo, y el hermano contestaba que había sido buen esposo, pero la luz le decía que no lo había sido, por que nuestro Señor Jesucristo es el esposo de la Iglesia, y le mostraba todo lo que hacía Él Señor por su Iglesia.

Después de ello al lado de la luz apareció la Hermana María Luisa Piraquive, y la luz le dijo: “Por eso en estos tiempos tengo a María Luisa, porque ella hace lo mismo, ha hecho las cosas que ha hecho mi hijo, lo que pasa es que el mundo no la valora, pero María Luisa ha hecho todas las cosas que ha hecho mi hijo” luego de ello le dijo la luz “Ve, porque tienes que regresar para todas aquellas promesas que yo te he hecho, regresa, para que seas ese creyente”.

Al regresar él va a la Iglesia y en la alabanza el comienza a hablar sobre nuestro ultimo día de vida, de la comunión que hay que tener, de la alegría con la que hay que alabar, que hay que alabar pensando que mañana ya no estaremos, para poder tener comunión íntima con el Señor Jesucristo, que nosotros encontremos una espiritualidad profunda, y el valor que hay que tener por la hermana María Luisa.

Cuando la luz le dice que regrese, escucha su nombre, le quitan la respiración artificial para salir del coma, gracias a Dios logró volver a respirar, salir del coma y ahora está en casa recuperado casi de esa enfermedad mortal. Gloria a Dios.