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Testimonios en San Gil Santander y Prado, Bogotá (Colombia) Abril 2018

Testimonio en San Gil Santander: Dios en profecía le había dicho hacía unos cinco años que estaría ante la ciencia médica, que nos e preocupara que él haría un milagro muy grande y que no sintiera miedo, sucedió que le diagnosticaron cáncer de tiroides avanzado con metástasis, cuando le dijeron esta noticia al poco tiempo la operaron, y le decían que iba a quedar sin voz, y ella le dio la Gloria a Dios y le dijo al Señor que quiere continuar sirviéndole con el don de profecía. La hermana no quedó muda, sino que confió en la promesa de Dios que ella seguiría adelante, le dijeron que le iba a hacer una yodoterapia y le proveyó un viaje para el tratamiento, y el Señor le decía en profecía que la sanaría y que testificaría de su poder y grandeza y en 18 meses el Señor hizo la sanidad, y no tiene cáncer en este momento y le da la Gloria a Dios.

Testimonio destacado en Prado Bogotá: El hermano testifica para la gloria de Dios que un día se despertó, y estaba tan agotado que decidió seguir descansando, pero al día siguiente seguía agotado y cuando trató de caminar se cayó y no se pudo mover por sí mismo. en el médico le dijeron que padecía el síndrome de Guillain-Barré (SGB), que es un trastorno en el que el sistema inmunitario del cuerpo ataca parte del sistema nervioso periférico ocasionando parálisis de todo el cuerpo.

El médico le dijo que esa enfermedad no tenía cura y que iba a estar en una silla de ruedas por el resto de su vida y que tardaría años en recuperar la movilidad, terminó de escucharlo y le dijo “gracias doctor, tiene razón, pero en mi vida siempre Dios tiene la última palabra y yo asisto a la Iglesia de Dios Ministerial de Jesucristo Internacional y el Señor Jesucristo me va a sanar”.

Una noche oró a Dios y le dijo: “Señor, por favor, no dejes que yo quede en vergüenza; he hablado de ti, Señor y tu Iglesia, así que ayúdame y sáname en tu Santo nombre”.

Esa noche un conocido tuvo un sueño en el que a su habitación entraban el hermano Carlos Alberto, el hermano Andres y la hermana Maria Luisa y que Dios lo estaba sanando.

Al día siguiente pudo levantarse, chasquear los dedos, moverse solo, cuando los doctores decían que era imposible y en una situación común hacer esto duraría años.

Al día siguiente fue a casa y ahora se siente muy bien y pudo testificar para la gloria y el honor de Dios.