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Testimonios en Manizales, Santander de Quilichao y Mosquera (Colombia) – Febrero 2018

Primer testimonio (Manizales Norte): El Señor en profecía siempre le ha dicho que cuidaría y protegería a los suyos y a él, y a un hermano de el le encontraron una masa cancerígena en un pulmón, y le quedaban solo 5 meses de vida. El hermano le oró a Dios, y cuando le iban a realizar un procedimiento no encontraron el cáncer, sino algo en una mínima cantidad y el Señor se glorificó.

Segundo testimonio (Santander de Quilichao, Cauca): El hermano testifica que cuando recién llego a la iglesia fue una persona muy dura de corazón, el creía que era el hombre quien hablaba y dudaba de la profecía y porque le hablaba de todo lo que pasa en su vida, el Señor le habló de su vida pasada y le prometió que le estaría dando un hogar y le dio su esposa y sus niños. Para el nacimiento de los niños el Señor le dijo que se estaría sorprendiendo y fue así que en la ecografía no se veía uno de ellos y le decían los médicos que nacería con malformaciones y que por esta razón había que extraerlos a las 36 semanas. El Señor le decía que orara mucho y así lo hizo el hermano, le pidió al Señor que tuviera misericordia y el Señor dispuso a una persona que es ginecóloga que antes les ayudó y para su sorpresa cuando el hermano oraba ella se encontraba a pocos metros en el mismo lugar donde él estaba, fue así que después de 4 semanas esa persona pudo realizar esa cesárea, el Señor la coloco y fue allí donde empezó a crecer esa confianza en el Señor.

Tercer testimonio (Mosquera, Cundinamarca): La hermana testifica que anhelaba con su esposo tener un hijo, pero no podía quedar embarazada, y Dios le hizo la promesa de bendecir su vientre y sucedió de esta forma. En el embarazo Dios le ayudó mucho, ya que le dijo en profecía que Él era el dueño de la salud, y le prometió muchos obsequios que serian de ayuda, y así sucedió, llegando el tiempo de tener su hijo, en el hospital hubo una enfermera que ella no había visto hasta el momento y le dijo que su hijo estaba en riesgo por cada minuto que pasaba, y sucedió que su bebé tenía el cordón umbilical enredado en su cuello, pero el Señor se glorificó y vio la mano de Dios ya que los médicos le ayudaron incondicionalmente.